Sobre el dolor y la pérdida de un ser querido

“El dolor por la pérdida de un ser querido es el período de sufrimiento y duelo después de una muerte. El llorar a alguien es una parte del proceso normal de reacción ante una pérdida. Usted puede experimentar el sufrimiento como una reacción mental, física, social o emocional. Las reacciones mentales pueden incluir el enojo, la culpabilidad, ansiedad, tristeza y desesperación. Las reacciones físicas pueden incluir problemas para dormir, cambios en el apetito, problemas físicos o enfermedades.” MedlinePlus (fuente)

La perdida de un ser querido es, posiblemente, uno de los retos más importantes con los que se puede enfrentar un ser humano. El dolor es tan profundo que no admite resarcimientos y perdurará en el recuerdo mientras se vive. Pero ni todas las personas responden igual frente al dolor, ni las circunstancias de la pérdida son las mismas.

Alguien que fallece y sigue viaje (la fe es uno de los mejores ansiolíticos emocionales que se conocen, aunque como todo refugio debe ser pasajero y recurrible, no permanente, acabaría convirtiéndose en una cárcel) pero donde las circunstancias nos permiten despedirnos, nos causará dolor, mas sabremos que descansa, deja de padecer y aunque su pérdida será triste, el dolor al final se transformará en un agradable recuerdo por lo vivido con esa persona. Sin embargo cuando la perdida es inmediata, debido a una situación traumática, el dolor llega para quedarse largo tiempo. ¿Cómo actuar?

Los aspectos físicos que se definen en la pequeña introducción son tan reales como peligrosos por lo tanto si tenemos en cuenta que el cuerpo todo lo somatiza, deberemos no abandonar hábitos de vida saludables, comer lo suficiente, si caemos en la espiral de “la no comida”, los aspectos emocionales se dispararán, sobre todo la ansiedad emocional y la orgánica y de ese estado al caos sólo existe un paso. Comer bien moderadamente, proteínas, pescado, legumbres y fruta. Siguiente paso: ser egoísta, echar mano de los amigos, salir con ellos a tomar una cerveza, un café, desahogar tu ansiedad emocional e intestinal, la ansiedad se manifiesta en el estómago y en la espalda, junto al cuello, hablar de tus seres queridos y que te escuchen. Y sobre todo crear ritos nuevos.

El duelo, el dolor es inevitable, nadie puede aislarte de ello, sobre todo en el primer momento, quizá un año, 365 días de “pena”, fechas señaladas que no deseas celebrar, comidas de aniversario, cumpleaños, navidad “cuanto le gustaba”, semana santa, etc. Eso es inevitable, que nadie te prive de estar triste; pero no te refugies en una cueva, duélete, pero con gente. Modifica tus actividades y crea nuevas formas de controlar el fluido del dolor. Genera ritos, lee, ve cine, en definitiva busca fórmulas para que tu corteza pre frontal, la nuca no estalle cuando el dolor presione, los pensamientos, los recuerdos, como larvas mentales quieren inutilizarte.

En general un psiquiatra te recomendará un tranquilizante y así permanecer sedada ¿pero que consigues con eso?, quizá tan solo retardar la necesidad de afrontar la vida sin esa persona o personas que se han marchado. Haz Yoga, sobre todo Hata Yoga, uno siempre acaba agotado, Tai Chi, el amanecer siempre es un buen momento para comenzar a respirar el maravilloso Prana de la vida y tomar con posterioridad un café con leche con amigos viejos o nuevos. Volver poco a poco a involucrarse en el proceso vital de vivir, pero sobre todo no ignorar el dolor, para así en la medida de lo posible prepararse para los mordiscos que sentirás en el estómago. Inevitables.

¿Puede ayudarte un psicólogo? Si, es muy posible.

¿Puede ayudarte un psiquiatra? Si, posiblemente si, aunque …

Pero sobre todo puedes ayudarte tu mism@. Crea ritos nuevos, come bien, airéate con un poco de ejercicio, llora, recuerda, trabaja “et labora” y sobre todo se egoísta, ten a mano un listado de teléfonos de amigos para poder abusar de ellos, de familiares para lo mismo. Y pásalo con sabiduría. La vida que todo lo puedo acabará siempre haciéndote recordar lo bueno que viviste y sobre todo te ayudará a tener claro que “él, ella, los que se fueron, el que se fue”, si te están viendo, no querrían eso para ti.

Gabriel Carrión, escritor – para contactar: noticiasypalabras@gmail.com